¿Pensaron?



Es triste ver como, ni en caída libre los venezolanos se da cuenta de que los Bobolivarianos postizos que los mandonean los llevan hacia ese matadero pintado de consignas donde habrán de sacrificarlos en pos de sus intereses personales y de los de un grupito de podridos dictadorzuelos que desde un país ajeno dictan más allá de sus fronteras las recetas para, una vez en el poder solo ser desalojados de este por la pelona, cuando llegue.

Creer que Maduro y su cohorte iban a respetar la victoria del opositor Capriles era creer en aquello de  "la puntica namá " o en que la distinguida Tibisay Lucena tuvo quince alguna vez. Lo acontecido en las últimas horas demuestra que no se puede tratar de jugar democráticamente con el poder sembrado desde Labana porque es perder al seguro pues los mecanismos están pensados de manera científica para evitar caer en el más simple y cándido de los errores que es a su vez creer y dar relevancia a la inútil voluntad popular.

Hay que entender que lo que se juega no es solo el poder de un grupo político si no el modus vivendi de muchas personas que han encontrado en el modelo habanero el caldo de cultivo perfecto para robar a sus anchas. Sabido es que el socialismo exportado por los ladrones de Birán contempla ciertos grados de corrupción real de las que se beneficia el individuo a cambio de ser inflexible en el cumplimiento de ciertos parámetros necesarios para que el entramado se mantenga funcionando, y en este caso, jalando hacia los bolsillos de los camajanes de Jaimanitas recursos para mantener la finca el tiempo que se pueda.

Pero suponer que todo el triunfo falso de estas elecciones corresponde a La habana es dar demasiado crédito a la casualidad. más cuando hablamos de una gente que ni teniendo el chance es capaz de hacer algo sin chapucería. El triunfo corresponde al hecho de un país dividido, por las cagadas anteriores y las actuales, a la candidez de gente que cree que va a tener con este gobierno lo que nunca tuvo ni nunca tendrá de gratis, a la inocencia de una oposición que exige en un juego que no comprende ni puede asumir por ilegitimo y macabro, a la bobería de gente que reza pero no vota, creyendo que una avenida llena de gente a reventar es símbolo de triunfo.

¿Pensaron que el CNE iba a ser neutral, que la crápula Chavista iba a retroceder, que se van a recontar los votos? Creer es lo único que queda porque la oposición venezolana tampoco es capaz de dar la pelea que se necesita para que le reconozcan la victoria, son demasiado ingenuos y creen demasiado en una democracia y en mecanismos que ya no existen en lo absoluto. ¿Lo positivo? que comienza el acabóse oficial de una casta que no sabe ni puede gobernar sin que esa guagua que maneja el Bigotón se debarranque, tarde o temprano, eso y que como hemos podido ver en la perdida de votos y la derrota evidente, aunque robada está vez, no hay Chavismo sin Chavez.







IZQUIERDECHA





En esta gran alcantarilla que es la América nuestra, tierra de caciques y caudillos, nunca falta el oportunismo como ley de vida,  expresión máxima del pillo que quiere mucho con poco y vivir de los demás, sin esfuerzo y si fuera posible, la vida entera. Ese rasgo de oportunismo galopante es lo que tiene por atributo la izquierda latinoamericana sembrado en las entrañas, oportunismo que la lleva a ser a las finales una derecha de orilla, tan retrograda y hasta más reaccionaria que la derecha tradicional pues por último esta defiende intereses económicos de donde provienen su modo de vida y su poder hegemónico, mientras que la otra, la generada por la izquierda oportunista va a la rapiña desmedida en pos de adquirir poder desmesurado, cueste lo que cueste, pues  sabe que tiene un tiempo limitado ya que sus mismos errores y el desorden en que se genera está oportunidad será lo que a la postre limite su capacidad de adquirirlo.

Venezuela es hoy un desastre, más desastre de lo que fue en algún momento y esto no se debe al imperialismo internacional ni a un enemigo supuesto y necesario que acecha detrás de todas las columnas en todas las esquinas, Venezuela es un caos y ese caos tuvo nombre y apellidos hasta ayer, Hugo Chavez fue un desastroso gobernante, una muestra real del payaso funesto latinoamericano que elevado por la mentira al poder regala y canta desde el balcón de la casa de gobierno creyéndose el poseedor de la verdad y el rector de la nación, es el recuerdo de que en este continente lo que está jodido es el material con que se construyen los hombres, la materia prima hueca con que se gestan estos fantoches de caricatura, reyes de nada que solo son capaces de la retorica y la manipulación.

Hoy todos lloran más la teta que a la vaca muerta, y es que regalando el dinero de un recurso nacional el paladín de los pobres se endiosó hasta un paroxismo que ha terminado en parte por descuido y parte por chapucería de sus tutores ideológicos, pues el original de ese calco de sistema que está en La Habana forzó hasta el último minuto al hombre que mantiene su dictadura y hoy, una vez que le falta intenta fraguar el mito detrás de una figura que no da siquiera para héroe de telenovela venezolana de las peores. No hay que olvidar que Hugo Chavez no fue una buena persona ni un buen gobernante porque no te hace santo alfabetizar a dos millones mientras se destruyen 170.000 empresas e iniciativas económicas ya asentadas detrás de las que hay gente también en muchos casos humilde. No te hace un dios de los oprimidos el disponer de los bienes ajenos a conveniencia sin imaginar los costes humanos que hay detrás de cada propiedad caída bajo el ¡expropiese, expropiese! frugal y maniqueo de los dominicales Aló presidente. No te hace más grande regalar dinero a manos llenas mientras en Venezuela hay desabastecimiento general y es uno de los países más violentos y empobrecidos de la región, ahora gobernado por una camarilla de militares y golpistas que pretenden aferrarse al poder porque "el comandante- presidente" así lo dejó escrito por su voluntad sin contar con la de ese pueblo que supuestamente tanto quería.

Y es que la izquierda ha quedado para eso, como si la lucha y la búsqueda de aquellos altos ideales ya no fueran más. Ahora es "revolucionario" apoyar los asesinatos en Siria, la miseria en Cuba, la censura en Irán. Darse la mano con criminales y oportunistas que quieren perpetuarse en el poder y son más derecha que la derecha misma, una peor que la tradicional porque viene a robar y a regalar lo que no es suyo, reprimiendo, matando, encarcelando y mintiendo, como la original que emula, por siempre y como nunca, pero en nombre del pueblo.